¿Ganamos o perdimos?

por Pablo Pozzi

Finalmente hubo elecciones. Y si, fui y voté. Fue algo surrealista, donde trastabillaba camino a la urna mientras me topaba con amigos y conocidos. Todos «sabían» que yo votaba a la izquierda y querían saber si eso era mejor que votar a Macri para que pierdan los Kirchner. Todos preguntaban qué sugería que hicieran, si debían emitir un «voto útil» o por el Frente Progresista o por el Frente de Izquierda. Todos se quedaban sorprendidos cuando les decía que votaran su conciencia, y que en mi fuero interno deseaba que hubiera una boleta con la fórmula Agustín Tosco-Armando Jaime; claro que eso era porque muchos no sabían quiénes eran. ¿Qué le vamos a hacer (o quelevachaché, como decía un viejo amigo)? Me quedé en el 73. Pero que el mundo había cambiado me golpeó de repente cuando, al salir de la escuela donde votaba, veo que mi intendente radical-delasotista-macrista-vecinalista (o sea un hombre de principios firmes y movibles) había hecho el Paseo de la Democracia: empezaba en el geriátrico y terminaba en el cuartel de la Gendarmería (¿o era al revés?) y pasaba a través de las vías de tren en desuso y del playón donde se almacena la soja. Digamos, la síntesis de la política argentina.

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Guerra de banderas mientras la izquierda observa colonizada

Sobre los resultados en Catalunya

por Jon Juanma

Ayer en Catalunya, pese a la guerra de banderas catalanas y españolas, en realidad perdió el único grupo que no ondeaba ninguna tela ni que se atreve siquiera a sacarla. Ganó una clase, la burguesa, y perdió otra, la trabajadora. Ganaron los recortadores y perdieron los recortados. Ganó la hegemonía capitalista pese a los diversos disfraces nacionales que adopta (¡le encanta travestirse!) Curiosamente, poco después que Junqueras, Mas y Romeva acabaran su previsible discurso y se oyera una canción en català, sonó el mismo flujo de pop americano sintetizado que bailan los jóvenes catalanes o murcianos, gallegos o castellanos, en las discotecas financiadas por capitales de todo el mundo. Todos, independentistas catalanes y nacionalistas españoles bailaron al mismo ritmo de la hegemonía burguesa.

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Pescadores de futuro (Posicionamiento electoral ante el 24M)

por Jon Juanma**

MitinJonJuanmaDicen que la mente funciona por asociaciones. Al saber que Cayo volvería a Torrevieja recordé la figura de Cayo Graco, tribuno que defendió a los sectores populares en la Antigua Roma. Pero al acordarme de Roma, mi mente se inundó de escenas de una inolvidable película protagonizaba por Kirk Douglas. Efectivamente, estoy hablando de Espartaco, el gladiador que junto a otros esclavos se rebeló contra la esclavitud. En la historia real la rebelión duró dos años en los que derrotaron al ejército romano en seis ocasiones. A la séptima fueron vencidos y miles de rebeldes fueron crucificados públicamente para que a ningún esclavo más se le ocurriera rebelarse. Entonces, ¿toda aquella lucha no sirvió para nada? Al contrario, por miedo a otras rebeliones la clase dirigente permitió avances. Se produjeron reformas legales que mejoraron la durísima vida de los esclavos. Pero, ¿por qué estos avances nos saben a tan poco? ¡Porque seguían siendo esclavos! Y hoy la esclavitud, con razón, nos parece una brutalidad.

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