Elecciones locales, regionales y al Parlamento europeo: una pírrica victoria del PSOE (II)

Introducción

Continuamos con las entradas sobre el tema. En la última, además de comenzar con una opinión personal, revisamos los datos de participación y la curiosa circunstancia del desfase entre la participación en las locales frente a las europeas (en simultáneo). La participación en las autonómicas la veremos en su respectiva nota.

Las elecciones municipales se pueden ver desde varias perspectivas, por un lado, podemos fijarnos en números agregados: cuántos ayuntamientos se controlan con mayoría absoluta; cuántos se tiene con mayoría relativa o en empate; cuántos escaños se ocupan en un pleno de los ayuntamientos. También se puede ver en relación al acceso del poder: sin contar si se tiene la mayoría o no, cuántos ayuntamientos se controlan (recordemos que España es un país donde no se vota directamente quien ocupa el puesto de Alcalde/sa, sino que este/a es elegido/a por el pleno). Por último, teniendo en cuenta la gran cantidad de ayuntamientos que hay (más de ocho mil), también resulta interesante fijarse no tanto en los números totales sino en el poder relativo de lo conseguido: no es lo mismo gobernar Barcelona o Madrid que una centena de municipios entre 150 y 250 habitantes. No es un desprecio a todo ese poder municipal, sino una puesta en valor de lo que significa políticamente el gobierno municipal de los grandes núcleos de población.

Por último, también resulta interesante comparar «bloques» más que partidos concretos; debemos tener en cuenta que en las elecciones municipales muchos partidos cambian de alianzas continuamente; de hecho, y aunque no nos parezca, Podemos, como tal, recién se presentó en las elecciones de ahora, no lo hizo en las pasadas (sí apoyó muchas candidaturas municipalistas, teniendo miembros destacados de su organización dentro de las mismas, pero «como partido» no se presentó); otros partidos van variando mucho de alianzas, y en algunos ayuntamientos se presentan solos mientras que en otros se presentan con «otros rivales» (lo de IU con Podemos es, nuevamente, un buen ejemplo; y lo de ambos partidos con candidaturas municipalistas surgidas hace cuatro años, también).

Resultados en términos generales: victoria del PSOE, pero no plena

No solo fue una victoria pírrica, sino que también fue una victoria escasa. Así pues, los socialdemócratas del PSOE consiguieron casi 6,69 millones de votos (29,35 %), superando por mucho a los conservadores del PP, que obtuvieron 5,19 millones de votos (22,60 %). La caída del PP es significativa, pasó del 27,06 % a la cifra actual, mientras que el PSOE mejoró más de 4 puntos (desde el 25,03 %), no solo eso, el PSOE ha superado en votos al PP de 2015, algo más difícil (teniendo en cuenta que, en ese entonces, la derecha no tenía la dispersión de votos que tiene ahora). Esta diferencia de votos también supone una de concejales, el PSOE obtiene 22.335, los cuales son 1999 que su rival azul (supone un aumento del 6,58 % de concejales para el PSOE, una disminución de 12,29 % para el PP).

¿Por qué digo que fue una «victoria escasa»? Si bien es cierto que en los grandes números parece una ventaja considerable, esto no se ha traducido de forma inmediata en más ayuntamientos; en los que están con mayoría absoluta (los únicos seguros de verdad), el PP mantiene su primacía: 2245 (descenso de 7,76 % frente a 2015) en manos conservadoras frente a los 2563 (aumento de 15,19 %) socialdemócratas. Si juntamos todos los ayuntamientos en que se tiene la mayoría de los votos (sea con un número de concejales con mayoría absoluta, relativa o en empate con la segunda fuerza), el PP sigue ganando en presencia con 2953 (-13,78 %) consistorios, frente a los 2798 (12,51 %) del PSOE.

En número de votos el tercer partido del país es Ciudadanos. La formación naranja y liberal (según ellos mismos) consigue casi 1,99 millones, lo que representa el 8,72 % de los votos (más de 2 puntos por encima de 2015); pero esto solo le da 150 ayuntamientos (115 con mayoría absoluta, 35 con relativa); partían de tener 70. Tienen 2789 concejales, un 45,29 % más.

En número de concejales y ayuntamientos, la tercera y cuarta fuerza se encuentra en candidaturas del ámbito catalán: ERC-AM y JUNTS (la comparación de esta formación la haré con CiU); aunque se han reordenado (antes ERC era la cuarta, ahora es la tercera). Los catalanistas de izquierdas (ERC-AM) consiguieron el 3,61 % de los votos (1,32 puntos más) que les ha valido para 257 alcaldías con mayoría absoluta, 85 relativa y 1 en empate (ni más ni menos que la segunda ciudad del país), sumando 3109 concejales (esto es, un 42,32 % más de poder municipal en mayorías y un 23,09 % más en concejales). Los conservadores independentistas catalanes (JUNTS), por su parte, han bajado en votos (-0,54 puntos), concejales (-19,29 %) y ayuntamientos (-14,80 %), quedándose con 2799 concejales y 380 ayuntamientos (sí, son más que los de ERC, es la misma relación que tiene el PSOE con el PP).

De IU y Podemos poco puedo decir, pues son un tipo de formación que en cada lugar se presentan con unas alianzas distintas, que a veces debería sumarlos y otras no. Pero sí podemos hablar de Vox: 3,57 % de los votos (por debajo de ERC), habiendo conseguido presentar candidaturas por toda España (en 648 ayuntamientos), han obtenido 529 concejales de 10750 posibles (solo teniendo en cuenta los sitios donde se presentaban), y gobernarán en 5 ayuntamientos con mayoría absoluta (de los 356 donde han obtenido algún curul; 4 de los cuales están en Castilla y León y el otro en Castilla la Mancha). Vox pasó de tener muy poco (aunque algún ayuntamiento con mayoría absoluta ya poseía) a más de 800 mil votos… pero es un descenso considerable con respecto a las elecciones generales.

En el poder local, curiosamente, hay más dispersión en favor de pequeñas formaciones municipales pero menos dispersión que cuando hablamos de votos a grandes partidos; esto ha beneficiado claramente al Partido Popular (que lo vende como un «repunte», pero está lejos de serlo), en tanto que en las Generales de abril sacó un 16,7 % y lo compara con su actual 22,6 %; además, con menos movilización han conseguido más votos: casi 5,15 millones frente a los casi 4,36 millones de las generales. Se debe tener en cuenta que los grandes partidos también tienen mayor capacidad para presentarse por toda casi toda España, así el PP tuvo presencia en 6.893 municipios. El siguiente partido de la derecha, Ciudadanos, luchaba en un total de 2.097 ayuntamientos. Esto es, en buena parte del país, simplemente, la única opción de derechas era el Partido Popular. Lo mismo le pasa al PSOE con su franja ideológica. Es mérito de estos partidos la implantación territorial, pero cuando eres la única alternativa por simple incomparecencia, no estás «ganando» nada frente a tus rivales ideológicos en esa lucha por evitar la dispersión del voto.

De todas formas, sí han cierta «reconcentración» del voto en los dos principales partidos, pero eso lo hablaremos más adelante.

Es difícil una valoración «por bloques», teniendo en cuenta que los datos resumidos incluyen en «otros» muchas marcas electorales locales en las que se apoyan, a veces, formaciones como IU o Podemos. Mirando los datos de la página Web de resultados, obtengo que la izquierda se ha llevado 11057868 votos, la derecha 9302979 y no sé definir unos 2173827 (o porque aparecen en el heterogéneo grupo de «otros» o porque no conozco al partido lo suficiente para categorizarlo). Seguramente buena parte de estos son de la derecha. Haciendo lo mismo en el 2015, me da 9285727 para la izquierda, 9083994 para la derecha y 3622680 indefinidos (el grupo de «Otros» es aún mayor, acá debemos recordar las múltiples marcas tipo «Ganemos» que andaban por todos los municipios y que grupos como Podemos no se presentaron por sí mismos).

Excurso: mientras escribía estas notas (siento que esté demorando tanto), el PP ya pactó con Vox un acuerdo global para todos los ayuntamientos en que no necesiten a Ciudadanos para gobernar (que son unos cuantos). Luego el PP dice que no hay que hablar con extremistas y tal, que no les gusta Vox y Pascual, pero a la hora de la verdad, han firmado más rápido que, incluso, los ayuntamientos donde ya había pactos entre distintas formaciones (y aún están negociando los nuevos).

Principales ciudades

Por ahora solo pondré las 5 más pobladas, luego haré un repaso de otras ciudades importantes.

Madrid

Capital de España y ciudad más poblada. Durante los últimos 4 años la gobernó Manuela Carmena (que se presentó por Ahora Madrid, una de esas «marcas blancas con confluencias» de Podemos) con el apoyo del PSOE. Ahora Madrid había obtenido 31,84% y eso le valió para 20 curules, 1 por detrás del PP.

En 2019 la ganadora fue Manuela Carmena con Más Madrid, partido de nuevo cuño con el que se expulsó de su seno a varias izquierdas (como Podemos, pero también IU). Más Madrid venció, sí, pero un triunfo agridulce, como las victorias del PSOE por todo el Estado: tal vez no le valgan para gobernar. Con el 30,94 % de los votos (ha perdido casi 1 punto) y 19 curules, ve como un tripartito de derechas puede arrebatarle la alcaldía. Podemos no presentó candidatura alternativa a Carmena, pero sí lo hizo IU-MpM, que obtuvo el 2,63 %, votos que a Más Madrid le hubiesen venido bien (y son más que los conseguidos en 2014, cuando sacó el 1,69 %).

El Partido Popular celebró como victoria la recuperación de Madrid («hemos ganado», dijeron, dando por hecho el pacto con las otras formaciones de derechas y, sobre todo, desconociendo su peor resultado electoral). El PP, con 15 curules (-6 sobre el 2014) obtenidos gracias a los 394 mil votos (24,23 %, más de 10 puntos por debajo de 2014, cuando consiguieron el 34,57 %) podría gobernar si Ciudadanos y Vox le votan. Sí, el mismo PP que acusó durante 4 años a Carmena de haber realizado un pacto de perdedores para ir en contra de la voluntad popular ahora celebra un segundo lugar porque puede pactar para gobernar, es lo que tiene la incoherencia.

Ciudadanos (Cs) está reclamando la alcaldía de Madrid mientras reprocha al Partido Popular que solo piense en los sillones y dé por hecho que su candidato será el líder de la ciudad. Cs es el partido que más ha subido (en términos brutos, porque en relativos es Vox el que más ha crecido), del 11,43% (7 concejales) al 19,13% (11 concejales), pero son los terceros. La única fuerza que realmente le puede dar la llave del gobierno municipal es, curiosamente, la que Cs más ataca: Más Madrid. El PSOE ya avisó que está dispuesto a votar a cualquiera que no sea el PP (o Vox). Ciudadanos dice que se niegan a negociar con Vox pero le piden el bastón de mando al PP cuando saben que necesitan sí o sí a Vox (el PP y Ciudadanos suman 26, 3 menos que la mayoría absoluta). De hecho, el «bloque de izquierdas» suma 27 concejales, esto es, 1 más que el PP más Cs.

El PSOE, con un candidato «paracaidista» y famosete, pierde unos 20 mil votos (más o menos 1,5 puntos, quedándose en el 15,27%), perdiendo el tercer lugar en favor de Ciudadanos y dejando un concejal en el camino (para obtener 8).

Vox pasa del 0,60 % al 7,63 %, con lo que entra en el ayuntamiento con 4 concejales, los cuales pueden ser determinantes para un gobierno de derechas.

Barcelona

Es interesante observar cómo en la provincia de Barcelona el partido más votado es el PSC pero en la ciudad capital esta misma formación es la tercera. Barcelona ha concentrado un poco sus votos, donde antes había 7 formaciones ahora se sentarán 6 en total. Eso sí, sigue siendo una ciudad con una gran dispersión de votos, donde 5 formaciones superan el 10% de los sufragios emitidos válidamente.

Ada Colau ganó las elecciones de 2014 al frente de Barcelona en Comú más otras formaciones aliadas; esta vez, aunque ha empatado en escaños, ha perdido en el voto popular (por muy poco, pero ha perdido) frente a un ERC (más aliados) que ha crecido mucho (pasa de tercera formación a primera). Barcelona en Comú (donde, entre otros, confluyen EUiA, ICV y Podem) ha pasado de 25,21 % (11 concejales) a 20,71 % (10 curules). Por ahora, Colau está haciendo lo posible e imposible para poder mantenerse a los mandos de la ciudad, juega a su favor la manía que algunos le tienen a ERC (aunque también juega en su contra, luego lo explico). Pero perder casi 5 puntos debería producir una reflexión profunda y no parece que sea el caso.

ERC, con una serie de aliados, ha tomado la capital de Cataluña; y lo hace con un crecimiento espectacular: de 5 curules (y el 11,01 % de los votos) a 10 escaños y el 21,35 %. Está intentando, por activa y por pasiva, un pacto con Colau (que aún les faltaría un voto para la mayoría absoluta, pero no sería tan difícil si Junts se porta). Ahora bien, las fuerzas independentistas, en puridad, retroceden en la capital: de 18 escaños claros (CiU, ERC y CUP) a 15 (ERC y Junts). Si las cosas no estuvieran tan tensas, sería lógico pensar en un tripartito como el que gobernó Cataluña antaño (ERC, izquierdas varias y PSC), que tendrían una cómoda mayoría absoluta de 28.

El PSC «revive» bastante, duplica el resultado de 2015, consigue 8 curules (antes 4) con el 18,40 % de los votos (sobre los 9,63 % que tenía); no solamente ha recuperado votantes que se le fueron a la formación de Colau, sino que ha pescado en otros caladeros (¿gente de CiU que extraña el tiempo de la derecha catalanista no independentista pero que no votaría a Ciudadanos ni al PP?).

Ciudadanos hizo una fuerte y extraña apuesta que le ha salido un poco rana: se presentó en coalición con una formación absolutamente personalista en las manos de un ex primer ministro francés (como lo leen). Manuel Valls, en su giro perpetuo a la derecha (cuando viene del PSF), terminó montando BCN Canvi, partido que intentaba ser una confluencia liberal de no-independentistas (a la que no se sumaron ni el PP ni el PSC ni… bueno, ya lo ven). Ciudadanos, que al comienzo quería que viniera solo con sus siglas, las sumó y, con ello, ganaron unos 20 mil votos extras, algo más de 2 puntos, situándose como cuarto partido con el 13,20 % de los votos y 6 concejales (1 más que en el 2015). La cuestión es que Valls no quiere ver ni en pintura a ERC dirigiendo el ayuntamiento, así que le está regalando sus votos (3 de los 6) a Colau, algo que ha enfadado sobre manera a Cs (que es capaz de decir que no quiere pactar con populistas como Podemos o Vox pero sí pacta sin problemas con Vox, de forma intermediada, eso sí).

Hablando de CiU, mucho ha cambiado en todo este tiempo ese partido, ya no es el que era; Junts, su heredero natural, se ha llevado el 10,47 % de los votos (12 puntos menos que su formación antecesora) y 5 curules (justo la mitad). Ha pasado de segundo partido y de tener al alcalde anterior a Colau a no pintar mucho.

Y hablando de no pintar mucho, tenemos al Partido Popular que pierde más de 3 puntos, colocándose con 2 concejales (1 menos de los que tenía) y el 5,01 % del voto popular (han rozado el no superar el 5% para entrar en el reparto). Eso sí, se han permitido celebrar la «derrota» de Colau (cerrando mucho los ojos ante la victoria de ERC, sea dicho).

Valencia

Joan Ribó al frente de Compromís consiguió hacerse con la alcaldía de Valencia en 2015, gracias al apoyo del PSOE y de València en Comú. El PP trinó, pues ellos habían ganado las elecciones. Ahora las ha ganado Compromís, 27,44 % de los votos y 10 concejales (han aumentado más de 4 puntos y 1 escaño) y podrá revalidar acuerdo, aunque solo con el PSOE (o PSPV), pues las otras izquierdas han desaparecido del ayuntamiento. Esto supone un retroceso de 1 en la coalición de gobierno.

El PP soñó que recuperaba la capital provincial y autonómica, y con un «pacto de perdedores» que tanto censura cuando no le conviene, pero no fue posible. 21,75 % de votos (4 puntos menos) y 8 escaños (2 menos) no suman lo suficiente con las otras derechas.

El PSOE sigue su pequeña remontada personal, recuperando votos en la izquierda socialdemócrata, consiguiendo más de 5 puntos (traducido en 19,24 %) y 2 escaños más, para quedarse en 7 concejales. Y sube a tercer lugar.

Ciudadanos sube en votos (2 puntos) y se coloca como cuarta fuerza (pierde un puesto) con el 17,61 % de los votos y 6 escaños (como los que tenía).

Vox reemplaza a las izquierdas como colista en el hemiciclo municipal, con el 7,25% (en 2015 obtuvieron el 0,8 %) de los votos y 2 concejales.

¿Y las izquierdas? València en Comú obtuvo, en el 2014, más del 9 % de los votos y 3 escaños, por su parte, EUPV-EV-ERP consiguió el 4,71 %; esta vez una coalición de PODEM – EUPV se ha quedado con el 4,17 % de los votos, que le dejan fuera del reparto, este resultado, sin dudas, está 9 puntos por debajo de lo que deberían haber esperado.

Sevilla

En el 2015 el PSOE-A recuperó Sevilla tras un pacto con IU y Participa Sevilla (apoyada por Podemos), habiendo quedado segundos. El «bloque de izquierdas» crece en escaños pero es menos plural y más socialdemócrata. Esta vez el PSOE-A ha vencido claramente (39,24 % de los votos, 13 concejales, lo que supone un aumento de más de 6 puntos y 2 concejales).

El Partido Popular pasa de mayoría absoluta (2011) a mayoría simple que no le sirve para gobernar (2015) a segundo puesto con pérdida de toda posibilidad (2019) en la capital andaluza. Pierden más de 10 puntos y 4 concejales, quedándose con 8 escaños y habiendo obtenido el 23,15 % del voto.

Adelante (la coalición donde está IU y Podemos en Andalucía) se consolida como tercera fuerza, pero, comparando con los resultados de 2014 de Participa Sevilla e IU, han retrocedido un poco. En todo caso, se sitúan con el 14,10 % (algo menos de 0,8 puntos con respecto a la suma) y 4 curules (1 menos que la suma).

Ciudadanos, por su parte, crece en votos (casi 3 puntos) y escaños (1 más), quedándose con el 12,45 % y 4 concejales, pero siendo su poder más o menos bajo… salvo que el PSOE-A prefiera como socio a Ciudadanos que a Adelante (son muchos los ayuntamientos que, de repente, el PSOE puede elegir socio y no tiene por qué aceptar a Podemos). Si Rivera, que en su día pactó con Sánchez una investidura (que falló estrepitosamente), no estuviera tan obcecado con dirigir la oposición a la vez que se hace total seguidismo del PP (son las comparsas en muchos lugares), siendo que no son el principal partido de la oposición, se darían cuenta que podrían «derechizar» hacia sus intereses a un PSOE deseoso de tenerles de aliado, así tendrían acceso no solo a los sitios donde Ciudadanos puede ir o con el PP o con el PSOE (como Castilla y León), sino en muchas ciudades donde el PSOE puede elegir pareja de baile, o la izquierda que les sustentó en la anterior legislatura, o esa derecha que tanto les atrae y que cada vez que pueden la toman como referencia principal (Valladolid y Sevilla como ejemplos, pero también esos sitios donde ciudadanos tiene la llave, como Zaragoza o Guadalajara, en menor medida, Málaga e, incluso, hacerse con Madrid).

Vox entra con 2 concejales y el 7,95 % de los votos (cuando antes no llegaron al 0,5 %).

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