Venezuela: baja participación para la constituyente

El chavismo oficialista tiene un discurso victorioso del que no se baja, aunque le contradigan los resultados

El presidente Nicolás Maduro salió a declarar, tras los comicios para la Asamblea Constituyente, que había sido la mejor jornada electoral… ¿Cómo? ¿Con al menos 10 muertos en todo el país? (La oposición habla de 17, pero 10 están admitidos). Ojo, algunos de los casos «claros» de asesinatos se dieron con tiroteos desde motocicletas contra una manifestación. Si eso es «ganó la paz» y «tranquilidad» (que afirman desde el Poder Electoral), vamos mal con los conceptos. ¿Cómo puede ser «una de las participaciones más emblemáticas que ha logrado la Revolución Bolivariana en estos 18 años», que afirmó Maduro? Estamos hablando de un 41,53% de participación, menos de la mitad de los llamados a votar, veamos las dos últimas elecciones a la Asamblea Nacional: 2010, 66,45%; 2015, 74,17%. Es cierto que la participación fue mayor que en 2005 (las últimas elecciones boicoteadas por la oposición), donde la participación se quedó en el 25,26%; por lo visto, esta como la del 2005, al gobierno le da igual cuántos voten mientras le voten a su opción.

Tal vez Maduro está pensando en los dos referendos que trajeron el actual Estado, el Referéndum constituyente de Venezuela de 1999 (37,65%) y el posterior Referéndum aprobatorio de la Constitución del mismo año (44,38%), pero es que ni siquiera así, si bien se superó al constituyente del 99 (bastante fácil, por otro lado), ya se quedó por debajo del aprobatorio. No digamos ya con los otros referendos celebrados (2004: 69,92%; 2007: 55,9%; y 2009: 69,92%). Tal vez estoy entendiendo mal, dice más emblemáticas porque el emblema de su revolución es el fracaso popular.

Creo que debemos huir de las lecturas extremadamente simplistas que estoy leyendo, por un lado, no podemos comparar de forma directa los votos obtenidos por el chavismo en 2015 con la participación del 2017 y llegar a la conclusión (como he oído por la radio) que ha habido fraude porque no puede haber aumentado en casi tres millones de votos en dos años. No todos los que han ido a votar en Venezuela en la jornada del 30 de julio son chavistas, más de uno se habrá acercado o porque un candidato en concreto le gustaba o porque, a pesar de Maduro, la opción de la oposición tampoco es de su agrado; otros tantos por presiones, costumbre o para superar al chavismo actual (dentro de algunos movimientos chavistas de base, estas elecciones se veían como un proceso de profundización revolucionario que el chavismo reformista de las elecciones a la AN no son). La oposición debería ser consciente de su propia fuerza y de sus apoyos, no todos los que están contra Maduro están a favor, inmediatamente, de la actual oposición más o menos unificada.

La oposición afirma que hubo muchísimos votos nulos (más del 25%) y que la participación fue menor que la anunciada… en todo caso, la CNE amplió el horario de votación por la «masiva afluencia» a los centros, sería a última hora, pues incluso con sus cifras se indica que la asistencia fue escasa.

Por otro lado, el chavismo oficialista debería reflexionar, si, como aparece en la nota de Telesur enlazada:

Entre los objetivos de la Asamblea Constituyente está ampliar y proteger los derechos sociales de los venezolanos establecido en la Carta Magna de 1999; garantizar la paz y el diálogo ante la violencia de la oposición, que ha dejado más de 100 muertos desde abril pasado; superar el rentismo petrolero; y fortalecer la lucha contra el terrorismo.

Está claro que la ANC es un fracaso desde su inicio; en la propia jornada electoral, que debía ser el gran momento de consenso (todos a votar) tenemos diez o más muertos. Y la oposición no ha participado. Aunque, claro, si lo planteas (como hace en el extractado) como unos comicios contra los que deberían participar en el mismo, pues ya se inicia con mal pie (la convocatoria sí hablaba de paz pero no «contra la violencia de la oposición», sea dicho).

No pueden ni deben comparar sus ocho y pico votantes con los siete y pico que votaron en el plebiscito irregular convocado por la Asamblea Nacional «suspendida», entre otras cosas, porque ese referendo no tenía el apoyo del Estado, no era una consulta con un censo real ni toda la publicidad institucional.

Estas elecciones no eran, para nada, ordinarias; hasta el sistema electoral estaba cambiado, no siendo la representación territorial la única. De los 545 constituyentes, 364 se eligen por representación territorial, mientras que 173 son representantes «sectoriales» y 8 representantes indígenas. Un cambio de sistema, denunciaba la oposición, hecho a medida del propio chavismo, que básicamente «se aseguraba» la mayoría en la cámara teniendo en cuenta cómo se repartían los escaños (la oposición denunciaba, en otras palabras, la sobrerrepresentación de sectores o territorios con alta implantación chavista); recordemos que no todas las personas tienen voto sectorial y voto territorial (este es el único que tienen todos los venezolanos). El récord que sí se ha batido es el de candidatos.

La Asamblea Nacional Constituyente entrará en funcionamiento, lo que supone que la Asamblea Nacional (actualmente «suspendida» por el Tribunal Supremo de Justicia, TSJ) cesa en sus funcionas (las cuales ahora no podía realizar). La ANC se encargará de la legislación ordinaria y de la reforma constitucional, siendo esta última sometida a consulta popular aprobatoria. Junto con esto, y tal vez de forma precipitada, se anuncia una Comisión de la Verdad… La oposición, por su lado, anuncia manifestaciones.

Si estos comicios fueron para pacificar el país y entrar en una etapa de diálogo, deben considerarse un fracaso. Cualquier otra consideración, cualquier mensaje absolutamente optimista desde el gobierno, es desconocer la realidad en la que se está inmerso.

(En este momento, en Telesur TV tienen 22 noticias sobre las elecciones de Venezuela en la portada, ninguna habla de las muertes producidas durante la jornada ni recoge declaraciones de la oposición; solo una es contra los comicios y el titular lo que critica es la injerencia extranjera de gobiernos de derechas en contra de las elecciones, al lado de otra que recoge de forma positiva la opinión extranjera a favor de los mismos comicios; se ve que las declaraciones de otros países solo son injerencia o ataque si están en contra de lo que dice el gobierno, si son a favor es un claro ejemplo de comportamiento democrático internacional, o algo así. Hablo de Telesur porque es la principal fuente de notas de este artículo).

Excurso: la página oficial se encuentra caída mientras terminaba este artículo, con lo cual tal vez luego tenga que actualizar datos. (De hecho, no me funciona ninguna web gubernamental). Extra: la web fue hackeada.

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